La Caída de Nicolás Maduro. ¿Y ahora qué ocurrirá en el país del petróleo?
El día 3 de enero de 2026, Estados Unidos realiza
un ataque total sobre un país soberano, Venezuela, con la intención de capturar
vivo o muerto al dictador, Nicolás Maduro. Bajo el nombre “Resolución Absoluta”, la administración de Donald Trump derroca al
presidente venezolano acusado según los estadounidenses de corrupción, crímenes
de guerra y narcotráfico, pues según Trump, el presidente Nicolás Maduro es el
líder del cartel de los “soles”.
La operación “Resolución
Absoluta” tuvo lugar la madrugada del día 3 de enero de 2026, mediante un
escuadrón de élite militar formado por los mejores soldados del ejército
estadounidense. Los Delta Force,
perpetraron sus acciones matando a la guardia personal de Maduro y capturando
al presidente de Venezuela y a su mujer, Celia Flores de Maduro. Concluida la
captura de Maduro, el presidente Donald Trump, Marco Rubio, secretario de
estado y Pete Hegseth, secretario de defensa realizaron una rueda de prensa de
1 hora de duración, aclarando los detalles de la operación. Según palabras de
Donald Trump, “la operación ha sido un éxito total y una misión histórica,
calificando la intervención como extraordinaria y audaz que solo Estados Unidos
podía realizar. El presidente de Estados Unidos ha elogiado la velocidad,
poder, precisión, competencia y una ejecución impecable sin bajas
estadounidenses”.
El presidente Trump saca pecho de su actuación
dando un discurso egocéntrico, fiel a su estilo de hacer política. Ante la
invasión de Estados Unidos, se plantean varias preguntas en torno al
derrocamiento de Nicolás Maduro y el futuro de Venezuela. Donald Trump no tiene
ningún interés en Venezuela, salvo la apropiación indebida de su bien más
preciado: el petróleo venezolano y apoderarse de los minerales ubicado en la
región del Orinoco, que es rica en oro, hierro, bauxita, diamantes, coltán,
tierras raras, níquel y cobre. La administración Trump pretende expoliar toda
Venezuela antes que lo haga China. Trump busca expandir su imperio y reforzar
su hegemonía en Latinoamérica para sacar músculo militar y petrolero frente a
su máximo rival: China, que también tienen importantes intereses en Venezuela.
El hecho acaecido el 3 de enero de 2026,
representa una violación flagrante del derecho internacional, una desobediencia
a los objetivos estipulados en la Carta de las Naciones Unidas y una
desvergüenza tiránica inaceptable de Estados Unidos, tras atacar un país
legitimo con nocturnidad, alevosía e importantes agravantes criminales. El
falso país de la libertad impone de forma dictatorial el destino de Venezuela
con la idea de seguir dominando el mundo. La configuración del planeta es
multipolar por mucho que le pese a Donald Trump, y los intereses globales
descansan en el entendimiento con todos los países del planeta.
El problema no es Nicolás Maduro, sino Donald
Trump y sus secuaces que establecen arbitrariamente los designios de Venezuela,
y seguramente en un futuro próximo otros países latinoamericanos como Colombia,
Cuba, México y Nicaragua, pueden correr la misma situación que Venezuela. Pero,
vayamos al meollo del asunto: ¿Qué ocurrirá en Venezuela tras el derrocamiento
de Nicolás Maduro? ¿Cuál es el verdadero interés de la administración Trump en
Venezuela? ¿Podrá Venezuela construir una democracia liberal? Estos interrogantes
surgen como consecuencia de la intervención norteamericana, y abre un espectro
descorazonador no solo en Venezuela, sino prácticamente en toda Latinoamérica.
Con la intervención del ejército estadounidense
en Venezuela se abre un período de incertidumbre en el país. El presidente del
gobierno venezolano ha sido depuesto por Estados Unidos, generando una crisis
política, social, económica y cultural en toda Venezuela. Tras la detención de
Nicolás Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela declaró una “falta temporal” del presidente. Esto
permitió que la vicepresidenta Delcy Rodríguez, jurara como la presidenta
encargada de Venezuela el día 5 de enero de 2026.
La mandataria Rodríguez ha afirmado que “Venezuela
no está gobernada por agentes extranjeros y cuenta, por ahora, con el respaldo
de la cúpula militar y de figuras como Diosdado Cabello”. Estados Unidos acepta
de momento el nuevo liderazgo de Delcy Rodríguez y está dispuesta a negociar
con ella. Trump ha mencionado que “el gobierno interino de Rodríguez le está
dando todo lo necesario, incluyendo el compromiso de entregar entre 30 y 50
millones de barriles de petróleo a Estados Unidos”.
El presidente Trump no tiene prisa por convocar
elecciones en Venezuela, pues sus planes a corto plazo incluyen lo siguiente:
1.- Supervisión directa de Venezuela hasta
supuestamente una transición que Trump considere “fiable y segura”.
2.- Control de todos los recursos económicos del
país es el principal objetivo del gobierno estadounidense. Trump ha afirmado
que quiere reconstruir el sector petrolero venezolano bajo dictámenes
norteamericanos.
3.- Descarte de la oposición tradicional: para
sorpresa de muchos analistas, la administración Trump ha marcado distancia con
María Corina Machado. Trump afirma que ella “no tiene el respeto necesario para
liderar esta nueva etapa en Venezuela”. Posiblemente, María Corina Machado ha
sido descartada por haber recibido el premio nobel de la paz en lugar de Donald
Trump.
El futuro de Nicolás Maduro se encuentra en Nueva
York, donde el día 5 de enero de 2026 compareció ante un tribunal federal en
Manhattan, declarando su inocencia y afirmando ser un “prisionero de guerra”.
Las reacciones internacionales sobre el derrocamiento del presidente Nicolás
Maduro han provocado un gran revuelo, especialmente en Rusia y China, que han
condenado enérgicamente la operación de Donald Trump. Por otro lado, Brasil y
Colombia han calificado la acción militar de Trump como una “agresión
imperialista y una violación a la soberanía”, mientras que líderes como Álvaro
Uribe, en Colombia, han celebrado la captura.
La administración Trump no es partidaria de la
instauración democrática en Venezuela. El presidente Trump, prefiere negociar
con Delcy Rodríguez para acordar puntualmente la entrega de 50 millones de
barriles de petróleo porque aspira a limpiar el hemisferio latinoamericano de
la influencia de Rusia, China, Irán y Cuba. Trump considera a Venezuela como un
territorio “robado” por Rusia, China, Irán y Cuba por consiguiente, la
operación “Resolución Absoluta” es su forma de decir que Estados Unidos es el
único soberano en la región. Con la captura de Maduro, Trump ha logrado una
demostración de fuerza ante sus votantes, reforzando indiscutiblemente su
imagen de líder que cumple sus promesas de “mano dura”. El interés no es
convertir a Venezuela en una democracia plena, sino en un socio comercial
subordinado a los intereses de Estados Unidos que garantice energía barata y
seguridad regional bajo el mando de Washington. El apoyo de la administración
Trump a Delcy Rodríguez como presidenta encargada constituye el mayor freno
para una democracia liberal. Delcy Rodríguez representa el sistema represivo
chavista, sustentado por los militares y los tribunales que siguen en manos de
las mismas facciones que gobernaron con Maduro. Delcy Rodríguez toca el poder
en Venezuela y pretende pactar con Trump a cambio de petróleo, lo que convierte
a Venezuela en un país satélite con un modelo de gobierno autoritario, siendo
el socio comercial de Estados Unidos, pero sin libertades civiles y elecciones
periódicas.
Donald Trump impulsará las empresas de Estados Unidos
para que gestione el petróleo, lo que podría convertir a la economía venezolana
en una extensión de los intereses de Texas o Florida, limitando la soberanía
necesaria para una democracia sana y duradera.
En conclusión, la invasión estadounidense no
favorece a Venezuela, sino al gobierno de los Estados Unidos. Esta usurpación
territorial traerá como consecuencia una escalada belicista en todo el mundo,
especialmente en Europa y en China porque los rusos pueden decir que para
frenar la influencia estadounidense se verán obligados a invadir nuevos países
europeos como por ejemplo los países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania y
también corre riesgo Polonia, que comparte frontera con Rusia y está cerca de
Moscú lo que agrava aún más la tensión belicista. Putin ha expresado que Rusia
está “lista para la guerra si Europa la inicia”. La estrategia de Putin es
comprometer hasta los máximos niveles a las potencias europeas con el propósito
de excusarse en un conflicto bélico, lo que provocaría una hipotética Tercera
Guerra Mundial no nuclear, sino más bien destinada a invasiones de países,
ataques cibernéticos, cortes de electricidad y de gas.
Por otro lado, el gigante asiático que es China
tampoco se va a quedar de brazos cruzados. Siguiendo la línea de Trump, el
gobierno de Pekín puede iniciar operaciones militares sobre Taiwán con la
intención de anexionarse Taiwán por tradición histórica legítima. Según el
gobierno de Pekín, Taiwán no representa un estado independiente, sino un país
rebelde que debe ser anexionado por China, especialmente para sacar rédito de
su potente industria tecnológica destinada a la fabricación de semiconductores
avanzados (chips). Empresas taiwanesas como TSMC producen una parte esencial de
los chips más avanzados del mundo. Estos chips son necesarios para Inteligencia
Artificial, Armamento sofisticado y Telecomunicaciones. Para China, el control
de Taiwán reduciría la independencia tecnológica respecto a Occidente,
aumentaría su peso en las cadenas de suministro globales y tendría un impacto
directo en la economía mundial. Taiwán representa al mismo tiempo uno de los
principales puntos de fricción entre China y Estados Unidos porque Washington
apoya militarmente a Taiwán y para Pekín, esto alberga una injerencia directa en
asuntos internos chinos.
En resumen, nos encontramos en un nuevo año
tremendamente complicado con muchos frentes abiertos: guerra de Ucrania, Israel
y Palestina, Estados Unidos y la invasión de Venezuela, Corea del Norte y Corea
del Sur, China y Taiwán, en fin, esto puede desencadenar una Tercera Guerra
Mundial Nuclear, donde los países beligerantes serán totalmente destruidos.
Recemos a Dios y esperemos que esto jamás ocurra.
NO A LA GUERRA
VIVA LA PAZ MUNDIAL
EN TUS MANOS ENCONTRARÁS LA PAZ
Muy buena informacion
ResponderEliminarLa recogida del petróleo por parte de Trump debería beneficiar también a Venezuela. No sabemos qué pasará con el cambio de gobierno en Venezuela.
ResponderEliminarEsto es, la historia interminable, acabaremos como siempre, el hombre es el único ser vivo que es capaz de autodestruirse: el ser humano, por dinero y poder aniquilará el planeta. Ya no le basta el cambio climático, ahora quiere acelerar la autodestrucción con la imposición de la fuerza bruta mediante potentes ejercitos destructivos, y ¿por qué? por el carbono, que solo sirve para quemarse. Aprendamos de la historia, aquél que desconozca y no reconozca su historia, estará condenado a repetirla. Tomen nota, este devenir belicista del "Cacho de Carne con dos ojos", solo conducirá a la destrucción del mundo.
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