La Solución Final del Problema Político Español

 

Cada período de 4 años, los españoles acuden a las urnas para ejercer el derecho político de votar. Desde 1976, el voto se extiende de forma universal donde todo español y extranjero mayor de 18 años puede votar en las elecciones generales, autonómicas y locales. Sin duda alguna, el derecho a voto es un hito transcendental en la Historia de España y más aún cuando hemos tenido un régimen franquista de 36 años de dictadura.

En 1976, España estaba realizando los deberes para alcanzar una democracia plena, estable y consolidada. Una tarea ardua por la influencia franquista que ha retrasado enormemente a la sociedad española. Los artífices de la democracia se vieron en una vorágine donde el poder dictatorial fue reemplazado por el sistema democrático. Hombres buenos de la Transición como Adolfo Suárez y Torcuato Fernández Miranda, acordaron un consenso con todas las fuerzas políticas para sentar las bases de un sistema democrático de derecho. España comenzaba su camino hacia la democracia que se materializó definitivamente en 1982, sin embargo, en ese año llegaron los socialistas con su jefe al frente, Felipe González, que lo jodieron todo y crearon un sistema autoritario de 14 años de gobierno felipista.

El camino de la Transición presenta fechas importantes que conviene recordar:

18 de noviembre de 1976. Aprobación en las cortes franquistas la ley para la reforma Política. “De la ley a la ley” (Fernández Miranda, Torcuato).

15 de diciembre de 1976. Referéndum ciudadano de la Ley para la Reforma Política con una aprobación del 94,2% de los votos.

4 de enero de 1977. Publicación oficial de la Ley 1/1977 para la Reforma Política en el BOE.

15 de junio de 1977. Elecciones para el Congreso de los Diputados

31 de Octubre de 1978. Aprobación de la Constitución Española por las Cortes Generales.

6 de diciembre de 1978. Aprobación de la Constitución Española en referéndum popular.

27 de diciembre de 1978. El rey sanciona y promulga la Constitución

29 de diciembre de 1978. Publicación de la Constitución en el BOE y entrada en vigor.

Estos son los hitos más importantes de la Transición Española, fruto de un gran esfuerzo de los grupos políticos, sociedad, sindicatos y gente de bien que construyeron un sistema democrático para una España dolorida de 36 años de condena franquista.

España siempre ha fomentado la idea de un sistema político basado en el bipartidismo, al estilo del orden político implantado por Antonio Cánovas del Castillo. El bipartidismo es un sistema consistente en la instauración de dos partidos principales que se van alternando en el poder. Orden liberal, pero con escasa democracia, ya que el pueblo podía votar, pero en realidad no elegían realmente a quien gobernaba. El sistema de turno se basaba en el fraude electoral o pucherazo y en la creación de una red clientelar basada en el caciquismo. Las elecciones se manipulaban para que, tanto en el Congreso como en el Senado, siempre tuvieran los votos necesarios el partido que le tocaba gobernar. Esta alternancia en el gobierno fue posible gracias a un sistema electoral corrupto asentado en el control del voto por unos caciques, que, por su poder económico podían variar el voto de una circunscripción hacia el resultado deseado.

El modelo político español se ha caracterizado durante mucho tiempo en el bipartidismo con la pugna de dos partidos principales: Partido Popular y Partido Socialista. Ambos partidos se turnaban en el poder durante cuatro años para garantizar la gobernabilidad de España basado en una red clientelar de trato de favores, amaños de contratos públicos, comisiones, fraude, malversación, cohecho, en fin “capitalismo de amiguetes”.

Todo esto se rompe en el año 2011, naciendo en Madrid y en numerosas capitales de España un movimiento ciudadano, conocido como 15-M, que reivindica mediante protestas pacíficas una democracia más participativa, alejada del bipartidismo PP-PSOE y del dominio de bancos y empresas multinacionales. El 15-M buscaba una democracia real con separación de poderes, acabar con la corrupción política y buscar una alternativa a la gestión de la crisis económica. El año 2011 es el cisma del bipartidismo, provocando un descontento generalizado en la sociedad española, que se manifiesta abrumadoramente en todas las ciudades de España para pedir con voz alta y firme, una democracia real. Esa proclama surte efectos, acarreando la creación de nuevos partidos políticos como Podemos, embrión del movimiento 15-M.

El 15-M genera la creación del partido político Podemos que surge con la idea de ejecutar un cambio total al sistema electoral, económico, ideológico y cultural. El jefe de Podemos es bien conocido, Pablo Iglesias Turrión, un nombre que expresa popularidad por todas las televisiones y se gana un hueco en las disputadas elecciones del año 2015. Podemos surgió en principio para cambiar la democracia, sin embargo, la sociedad española es consciente que el partido político Podemos no ha cambiado absolutamente nada, pero ha conseguido su objetivo, que era entrar en política.

Tras esta breve historia política es el momento de plantear la solución al problema político español. Ante un parlamento tan fragmentado como el actual surgen varias preguntas: ¿Vale la pena ejercer el derecho a voto en las elecciones generales? ¿Los ciudadanos están amparados por sus representantes políticos? ¿Existe democracia real? Teniendo en cuenta estos interrogantes, la respuesta es que para cambiar el sistema político actual la única opción que le queda al ciudadano es el voto en blanco, es decir, acudir al colegio electoral asignado y depositar el sobre sin papeleta.

El voto en blanco es un derecho de los ciudadanos más honrados y honestos porque si la gente votase en blanco con un alto porcentaje de participación, estaríamos dando jarabe democrático a la clase política marrullera, villana, mujeriega, embaucadora y corrupta. De esa manera, los ciudadanos serían los verdaderos artífices de su destino y de su país, pues el voto en blanco significaría un punto de inflexión y de escarmiento a esta clase política que solo mira por sus intereses crematísticos, importándole un bledo el pueblo español, calificado seguramente por dirigentes derechistas y socialistas como el populacho. El único voto válido y útil es el Voto Municipal porque son los Ayuntamientos los que más cerca están de los problemas de los ciudadanos, aunque a veces la ciudadanía se tiene que poner insistente para que los Alcaldes y Concejales de ciudades y pueblos se esmeren y cumplan sus promesas comprometiéndose con lo mejor para su pueblo o ciudad.

La participación elevada del voto en blanco conlleva un escarmiento a la clase política porque la idea es que la gente de forma masiva ejerza su derecho de votar en blanco, de esa manera a la hora de proceder al escrutinio tendremos un resultado que no beneficiará a ningún partido político. Esta forma de actuar es puramente democrática y quizás sea la solución definitiva del problema político español. El voto en blanco se contabiliza y registra por tanto, forma parte del acta tras finalizar el cierre en los colegios electorales. Votar en blanco representa una protesta legítima para modificar el actual sistema de representación proporcional o ley d'hondt

En pocas palabras, VOTA EN BLANCO.

Si al Voto en Blanco. No seas cómplice de este sistema podrido y de estos políticos infames.

Viva la Democracia Directa














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