Pilar Alegría sin alegría tras el 8F: Otro fracaso del sanchismo
Las elecciones autonómicas de Aragón del 8 de
febrero de 2026 confirman un hecho indiscutible: el avance imparable de las
fuerzas de la derecha, especialmente Vox, el único partido ganador indudable en
el reino de Aragón. Estas elecciones suponen una fractura significativa del
espacio de izquierdas y una debilidad acentuada si procede aún más del PSOE, bajo
la candidatura de Pilar Alegría. El escrutinio arroja el siguiente reparto
parlamentario en las Cortes de Aragón:
Partido Popular (PP): 26 escaños (baja 2 respecto
a las elecciones autonómicas de 2023). Victoria pírrica eclipsada por Vox.
PSOE: 18 escaños (pierde 5 escaños respecto a
2023; iguala su peor marca histórica).
Vox: 14 escaños (duplica su presencia y ascenso
meteórico, incapaz de tocar techo sin hacer absolutamente nada).
Chunta Aragonesista (CHA): 6 escaños (sube 3
escaños respecto a las elecciones anteriores).
Aragón Existe: 2 escaños (baja con respecto a las
elecciones anteriores).
IU-Movimiento Sumar: 1 escaño, casi marginal en
Aragón.
Podemos y PAR: quedan fuera del parlamento
aragonés. Podemos a tomar por culo, una cosa buena en el desastre de la
izquierda.
Este reparto obedece a 3 grandes aspectos. Por un
lado, dominio continuado de la derecha moderada representada por el PP, que
repite victoria, pero cae en apoyos. El Partido Popular de Jorge Azcón pierde
estrepitosamente las elecciones, aunque sus mandatarios afirmen que han ganado
las elecciones. El verdadero ganador de los comicios de Aragón es sin lugar a
dudas, Vox, que asciende y se consolida como la tercera fuerza política. Vox
detesta y odia al Partido Popular, que busca erradicar y liquidar con el
objetivo de situarse como la segunda o primera fuerza política en España. Sin
embargo, Vox es un socio determinante y decisivo para formar un gobierno de
derechas.
Por otro lado, nos encontramos una izquierda
sumamente fracturada y debilitada, con el PSOE en mínimo históricos y fuerzas
alternativas (CHA, IU-Sumar), incapaces de aglutinar un bloque cohesionado.
Jorge Azcón gana las elecciones con una victoria
insignificante porque necesita más que nunca la formación Vox para constituir
un gobierno. El Partido Popular sigue siendo dominante en Aragón, pero con
capacidad menguante y dependiente de Vox, que marca un retorno a la lógica de
coaliciones condicionadas por la ultraderecha. Jorge Azcón recibió presiones de
Alberto Núñez Feijóo con la idea de un adelantamiento electoral en Aragón para
conseguir una victoria significativa frente al PSOE y especialmente a Vox, sin
embargo, la estrategia ha fracasado sin paliativos porque a día de hoy depende
inexorablemente de la ultraderecha. Desconozco la lectura crítica y positiva
que hayan realizado los mandatarios del Partido Popular, pero espero que sean
consciente que el resultado del PP no es para nada bueno, pues está obligado a
unirse a la ultraderecha si quieren gobernar.
El PSOE se hunde hasta 18 escaños, igualando su
peor resultado histórico en Aragón, con un descenso de 5 diputados y 5% de
puntos en el voto respecto al año 2023. Pilar Alegría ya no se encuentra alegre
con este pésimo resultado, pero al menos, reconoce el mal resultado y anuncia
una oposición “responsable”, aunque sus escaños no dejan lugar a
interpretaciones edulcoradas: es un resultado muy pobre y por debajo de las
expectativas y de las necesidades de su partido. El PSOE no solo pierde, se
desinfla como pelota defectuosa comprada en los chinos. La fractura de la
izquierda y la incapacidad de articular una alternativa común (PSOE + Sumar +
IU) han condenado a Pilar Alegría a un papel de oposición débil y
desestructurado.
Su liderazgo regional está en cuestionamiento
porque no ha sido capaz de frenar el flujo de voto hacia fuerzas de izquierdas
como el partido Sumar o IU. Pilar Alegría se encuentra en su momento más triste
de su corta trayectoria política y veremos si la directiva socialista en Ferraz
interpreta este resultado como un problema de liderazgo, o como un efecto
colateral del ciclo electoral negativo del PSOE en toda España.
El Partido Vox emerge como el Cid Campeador
derrotó a las tropas musulmanas del rey moro Yusuf en el reino de Valencia. La
formación de Santiago Abascal duplica sus escaños, consolidándose como fuerza
clave para gobernar en Aragón. Su crecimiento no solo es cuantitativo, sino
también de influencia negociadora porque Vox ha celebrado los resultados con
tono triunfalista y ya marca condiciones para apoyar gobiernos de derecha.
La presencia significativa de Vox condicionará
cualquier gobierno del Partido Popular en Aragón y puede arrastrar la agenda
política regional hacia la derecha dura e inflexible.
Chunta Aragonesista consigue un resultado
positivo y se confirma como la fuerza hegemónica de la izquierda alternativa.
IU-Sumar apenas sobrevive con un escaño.
Podemos y otras fuerzas minoritarias quedan fuera
de las Cortes de Aragón, lo que significa una clara fragmentación de la
izquierda y quizás sus votantes más allegados ni siquiera le han votado.
Las elecciones de Aragón son otro aviso político
grave para el PSOE y para el gobierno de Pedro Sánchez por varias razones:
Continuidad del ciclo de desgaste del PSOE. Tras
los recientes resultados en otras autonomías, Aragón representa un fracaso
claro en las urnas para el PSOE, con pérdida de apoyos significativos de
votantes de izquierdas y transferencia de voto no hacia el Partido Popular,
sino hacia Vox o fuerzas regionales. Este patrón agrava la percepción de crisis
estructural del espacio socialista en España. El PSOE se enfrenta a una agenda
legislativa nacional cada vez más frágil: menos respaldo territorial, mayor
radicalización de la oposición y una derecha más cohesionada en torno al
discurso de Vox.
Aragón se convierte en síntoma y aviso de que el
PSOE corre riesgo de perder apoyo en las generales si no reconfigura su oferta
política y narrativa. El PSOE pierde fuelle en un momento delicado para la
legislatura, siendo Aragón un claro ejemplo de desmembramiento de la izquierda.
Los territorios autonómicos castigan al PSOE cuando se percibe que ha
abandonado la proximidad con la gestión cotidiana de los servicios públicos y
la articulación de soluciones concretas frente a los problemas reales. Esto
condiciona la agenda política del PSOE en Madrid, que necesitará recomponer el
centro-izquierda para resistir no solo al Partido Popular, sino el avance de
Vox y recuperar espacios sociales clave.
Pilar Alegría encabezará una oposición
parlamentaria con poco margen de maniobra en las Cortes de Aragón. Su principal
reto será reconstruir la credibilidad del PSOE y posicionarse como referente
alternativo ante la presencia creciente de Vox y la hegemonía condicionada del
Partido Popular.
La incapacidad de generar una narrativa distinta
a la del PSOE nacional o de sumar fuerzas de izquierda podría limitar la
influencia de Pilar Alegría dentro de su propio partido. Por otro lado, la
rivalidad con la Chunta Aragonesista y la falta de una unidad estratégica
inciden en que la izquierda siga perdiendo espacio relevante. Si Ferraz mantiene
el mismo status quo, Pilar Alegría podría quedar arrinconada en la región,
especialmente frente a líderes territoriales con mayor arraigo. Sin reconstrucción
de alianzas y sin recuperación del espacio perdido, el futuro de Pilar Alegría
se perfila como dirigente regional de un PSOE en retroceso, con riesgo incluso
de ser sustituida por liderazgos emergentes si la deriva sigue igual.
En conclusión, las elecciones de Aragón confirman
un avance marcado de la derecha, con un Partido Popular ganador, pero
condicionado por Vox y un PSOE debilitado en mínimos históricos. Pilar Alegría
vive una prueba crítica con un resultado que le obliga a redefinir su
posicionamiento, reamar el espacio de izquierdas e intentar construir alianzas
más amplias si quiere revertir el ciclo actual. Para Pedro Sánchez, Aragón es
una señal de alarma que ha supuesto la fractura de la izquierda y la irrupción
de Vox como fuerza estable obligan a revisar estrategias, priorizar presencia
territorial y recuperar el relato político frente a una oposición crecientemente
articulada.
Según indican los sondeos, las encuestas apuntan
a una llamativa desmovilización, con una participación del 61,2%, frente al 66,5%
que se registró en los comicios de 2023. La procedencia de esa desmovilización
es mayoritariamente de izquierdas, pues el 14,7% de aquellos que no tienen
intención de participar en los comicios votó hace 3 años al PSOE y en las autonómicas
de Aragón, mientras que el 13,6% apoyó a Podemos y el 11,8% a Aragón Existe.
Las elecciones de Aragón no es un episodio
aislado, sino parte de una tendencia estructural que puede definir la política
española para los próximos años.
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