Viva Siempre y Para Siempre La Libertad de Expresión

 

La Constitución Española recoge en su artículo 20 los siguientes derechos:

a)   A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier medio de reproducción.

b)   A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c)   A la libertad de cátedra.

d)   A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. La libertad de expresión es el mayor principio de una sociedad democrática, liberal, civilizada y pacífica por tanto, constituye el axioma elemental en el flujo de las relaciones humanas. España ha vivido una tragedia de 40 años de dictadura franquista, donde el poder ha monopolizado y manoseado toda la información en base a unos criterios selectivos que consistían en prohibir todo aquello que se saliera de la órbita franquista.

Al mismo tiempo, el régimen franquista fomentó y pretendió que las personas se denunciaran las unas contra las otras, con el fin de que fueran juzgados y condenados por el tribunal de orden público. Esto es un agravio contra la libertad y una opresión al ser humano, privándole del derecho natural de cualquier hombre. Los españoles hemos experimentado durante 40 años una privación de libertad con Franco y a día de hoy tenemos que moderar y limitar muchísimo nuestras palabras a la hora de expresar cualquier pensamiento o ideas que no son bien percibidas por algunas personas, o no están dentro de los cánones de lo “políticamente correcto”. La libertad de expresión es realmente decir con absoluta libertad lo que algunas personas no quieren escuchar y eso en esencia, es la sangre de la libertad y más hueco tiene en España por la oscuridad vivida durante el franquismo.

En conclusión, la libertad de expresión es necesaria, útil, constructiva y el elemento primordial para el buen funcionamiento de una sociedad. La voz crítica es el símbolo de la libertad y jamás debe perderse y nunca debemos perderla por tanto, siempre tenemos que cuidarla y mimarla ante ciertos poderes y personas que pretenden privar la libertad. Un pueblo sin libertad está condenado inexorablemente al fracaso y no sería un pueblo civilizado, sino un reino de barbarie, caos, destrucción y gobernado por totalitarios que prohíben la libertad individual y colectiva. Viva España y la libertad.









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